“Evo nunca dejó de pensar el país desde la visión de un trabajador”

Nov 13, 2020

Evo Morales junto a la comitiva que lo acompañó en su regreso a Bolivia. Jujuy, noviembre 2020.

Por Nana González Rehermann y Damián Lamanna Guiñazú

Pasó un año del Golpe de Estado en Bolivia. Un año del triunfo electoral del MAS impugnado por la oposición, la operación de la OEA, el acuartelamiento de las fuerzas de seguridad y la traición de la COB (Central Obrera Boliviana) al gobierno de Evo Morales. Un año tiene la imagen de la alcaldesa de Vinto bañada en sangre y con el pelo cortado. Un año del “nunca más volverá la Pachamama al Palacio de Gobierno” y del fuego en una de las mayores bibliotecas de América Latina. Un año de exilio -esa historia repetida- a México primero y a Argentina después. Entonces Evo Morales, Álvaro García Linera y un gran número de militantes del MAS volvieron a su país. De las imágenes que se transmitieron por televisión una se va volver un símbolo, una postal histórica: Evo Morales cruzando a pie, junto a Alberto Fernández -a quién le agradeció por haberle salvado la vida-, la frontera que une Argentina y Bolivia. El líder regresando en paz al encuentro de la multitud. Otras tantas se van a volver relato: la caravana de tres días previa al retorno, las rutas jujeñas repletas de banderas de Bolivia y Argentina, el encuentro -la cumbre- con Milagro Sala, las cenas, las infidencias, los pensamientos, la atención y las preguntas de quienes pudieron vivir esa historia de cerca.

Daniel el “Tano” Catalano, secretario general de ATE Capital, fue parte de la comitiva que acompañó el regreso de Evo a Bolivia. Tras años de trabajo conjunto entre la CTA (gracias a Carlos Girotti) y el MAS y después de haber integrado la comisión que fuera maltratada en Santa Cruz hace un año, Catalano pudo observar de cerca a Evo Morales en su residencia en Argentina y acompañarlo en la caravana del retorno. A continuación compartimos una entrevista en la que Catalano se refiere tanto a esta experiencia puntual como al rol de los movimientos de trabajadores (y sindicales) en el continente. Un enfoque a futuro que también esboza un balance sobre los últimos tiempos.

El año pasado, pocos días después del golpe de Estado y la partida de Evo Morales al exilio, viajaste a Bolivia junto a un grupo de militantes como veedores en función de las denuncias de violación a los derechos humanos y experimentaron un clima hostil. ¿Podrías hablarnos de cómo vivieron esas horas y de cómo se resignifica el recuerdo en un momento como éste?

Las horas en Bolivia durante el golpe de Estado fueron de mucha tensión. Por el rol que estábamos asumiendo y porque el gobierno de Añez generó, desde nuestra llegada a Santa Cruz, una situación de persecución, golpes y violencia verbal. Llegaron a poner las imágenes de nuestras caras en los televisores de la comunidad y a decir que llegábamos para desestabilizar al gobierno. En realidad, para nosotros lo central era recabar testimonios para llevarlos ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos y en ese marco fue que pudimos no responder a ninguna de las agresiones. Finalmente logramos acceder a los testimonios -incluso pruebas fílmicas y fotográficas- y la verdad es que fueron realmente desgarradores. Viéndolo en perspectiva, creo que eso -semejante nivel de violencia- generó que el pueblo pudiera reaccionar y demostrar en las urnas la necesidad de recuperar un gobierno popular. Ese recuerdo nos obliga a pensar -tanto a nosotros como al pueblo boliviano- en lo importante que es trabajar la memoria inmediata para garantizar que no haya más golpes de Estado, ni en Bolivia ni en ningún otro país de la región. Ves, eso también fue muy fuerte: los familiares de las víctimas y las mismas víctimas planteaban la importancia que tenían los organismos de derechos humanos argentinos, lo importante que es la figura de Hebe, el reconocimiento a la pelea que las Madres dieron durante 40 años. De alguna manera, ellos sienten que, a pesar de haber atravesado varios golpes de Estado, no pudieron desarrollar un trabajo sobre la historia reciente, y que ahora es el momento de poder iniciar ese camino de construcción.

Caravana del regreso de Evo a Bolivia – Noviembre 2020

Evo Morales llegó a ser presidente de Bolivia después de una extensa trayectoria como militante y dirigente sindical. También perdió elecciones antes de llegar al gobierno. En tu carácter de militante político/sindical ¿recordás qué representó para vos Evo Morales cuando asumió allá por 2006 y qué representa ahora? ¿Cuál crees que es o será su rol a partir de ahora, tanto dentro de Bolivia como en el continente? ¿pudieron hablar al respecto?

En 2006 la verdad que no tenía expectativas respecto de lo que podía generarse a partir de la victoria de Evo. Por supuesto, más allá de identificarlo por alguna derrota electoral, a partir de la marcha por el No al ALCA y de su relación con Hugo Chavez, empecé a seguirlo. Lo increíble del proceso revolucionario que encabezó Evo fue de qué manera se pudo transformar el Estado en un Estado plurinacional que abriera la puerta a la igualdad de derechos más allá de orígenes y raíces. A esto se le sumó la decisión de pensar estratégicamente la explotación de los recursos naturales que hasta ese momento estaban en manos privadas; la estatización de todas las empresas y la recuperación de la economía. Otro movimiento fundamental fue la modificación estructural del proyecto educativo del país porque, justamente, ahí pusieron en valor la participación comunitaria dentro de un encuadre educativo y de formación. Son experiencias quizás únicas en Latinoamérica y desde ya que generaron un contagio. Por ejemplo, también Ecuador pudo modificar su constitución y pensar en un Estado plurinacional. A partir de ahora, la tarea de Evo será incentivar cambios constitucionales en toda la región para lograr que ésta sea una región plurinacional, donde la igualdad sea principio de derecho. Evo Morales en su momento representaba algo a ver, a construir y hoy representa un proyecto de país. Un proyecto de región por el que quiero militar.

 

Acto multitudinario en Bolivia. Una de las paradas de la Caravana de Evo Morales en su retorno a Bolivia. Noviembre 2020

Previo a este último, durante sus gestiones Evo Morales experimentó tres intentos de golpe de Estado. ¿Qué análisis hacés y creés que hacen ellos respecto de las características de este último golpe, por qué resultó efectivo?

Creo que ni Evo, ni Álvaro [García Linera], ni la sociedad estaban preparados para un golpe de Estado de manera material tal cual sucedió. Es cierto que hubo tres intentos previos que pudieron desarticularse y que Evo también pensó que este último se iba a desarticular. De hecho hicieron todas las gestiones para que esto sucediera: tuvieron reuniones con la COB, se pensó en movilizaciones multitudinarias, se trató de acordar con el ejército una nueva situación, una nueva etapa de acuerdo a lo que se estaba reclamando. El golpe se materializó porque hubo (y hay) una intención por parte de Estados Unidos de derrocar a todos los gobiernos populares de la región y Bolivia es uno de los lugares centrales ya que el objetivo es quedarse con la explotación del litio, que es el mineral más buscado por los Estados Unidos y sólo tres países de América tenemos la posibilidad de explotarlo: Chile ya estaba en manos de la derecha y Argentina tenía a Mauricio Macri. Por lo tanto, había que generar una desestabilización en Bolivia que permitiera tener a toda la región bajo control. Bueno, dada la responsabilidad histórica que tiene Estados Unidos frente a todos los golpes de Estado en la región, procedió a intervenir en el pueblo hermano de Bolivia.

Evo Morales, Milagro Sala y Daniel Catalano en el encuentro Jujuy. Noviembre 2020.

¿Qué análisis se hace del rol de la OEA y Estados Unidos tanto en la región en general como en Bolivia en particular?

La OEA sienta las bases para que en algunas partes de Bolivia hubiera, de alguna manera, una aceptación sobre lo que estaban haciendo: la intervención militar a un gobierno constitucional. La OEA construye una trampa electoral que nunca pudo probar. Dijo que hubo fraude y un año después de la elección lo desmintió. Digamos que la OEA es un brazo civil que ejecuta órdenes de Estados Unidos para intervenir en la región y entorpecer procesos democráticos en países que lideran la política regional. En eso creo que la OEA cumplió un papel muy importante y eficaz.

Evo Morales y Daniel Catalano en el encuentro en Jujuy. Noviembre 2020.

Circuló por redes sociales una frase comparando la actitud de Evo en Bolivia y la de Piñera en Chile en relación a la conflictividad social. Retomando a Perón, Evo eligió el tiempo y Piñera la sangre y ahora se pueden ver los resultados. Más allá de las diferencias abismales entre uno y otro gobierno ¿qué opinas respecto de la salida pacífica de Evo en relación a la conflictividad desatada en 2019?

Me parece que el análisis que hicieron tanto Evo como Álvaro tuvo que ver con resguardar la mayor cantidad de vidas del pueblo boliviano y quizás, a la distancia y por el tiempo transcurrido, podemos evaluar que fue una decisión acertada, ya que se buscó no exponer a la comunidad. Igualmente, lo cierto es que la comunidad sufrió igual: fue asesinada, despedida, perseguida y violada. No hay una sola forma de ver el relato y creo que en Bolivia se empezó a repensar esa situación después de que el golpe de Estado se materializó. No obstante, creo que el camino elegido fue el único posible para Evo en ese momento, sobre todo por la traición de la COB, que le pidió la renuncia después de haberse comprometido a movilizar. No solamente no movilizó en defensa de la democracia sino que asumió la responsabilidad de pedirle la renuncia al presidente de la Nación. En ese contexto y a la distancia quizás fue la decisión más acertada.

Evo Morales y Milagro Sala en su encuentro en Jujuy, noviembre 2020.

En todas las imágenes que retratan estos días, pero también en las que retratan todos estos años, puede verse a Evo siempre con García Linera al lado. ¿Qué tipo de vínculo o dinámica mantienen entre sí? (como advertiste que funciona esa dupla tanto en lo teórico -mirada sobre la gestión del estado- como en la práctica).

Creo que la relación entre Evo y García Linera es de hermandad en base a un modo de pensar el país y la región. Evo representa las raíces y el origen del pueblo boliviano, y García Linera, con otra perspectiva, cumple un rol de complemento sumamente importante. No se trata de un rol netamente académico o intelectual, como se suele pensar, ya que Evo también lo tiene, sino de una visión de país. Hay una convivencia que funciona. Discuten, se acompañan, piensan. Percibí también, por verlo y escucharlo a García Linera, una admiración mutua. García Linera destaca la capacidad que tiene Evo de poder estar junto a su pueblo. De estar dispuesto a poner todo el tiempo en valor su lugar político. Baja a las asambleas y habla con cada uno de los trabajadores y las trabajadoras, sean asambleas chicas o asambleas medianas. Evo tiene la vocación y la capacidad de no necesitar ni tener intermediarios entre él y el pueblo.

Evo Morales en Jujuy antes de partir a Bolivia. Noviembre 2020

El vínculo con el sindicato de mineros fue clave durante estos años para el gobierno de Evo Morales y de algún modo abordaste entre temas cuando te referiste a la COB. ¿Pudiste conversar con Evo respecto de su vínculo específico con el sindicato de mineros después de que estos apoyaran el golpe? ¿Sabés si hubo conversación durante este año de exilio?

El vínculo de Evo con los mineros no se cortó nunca. Lo que sí quizá hubo fue una situación de cuarto intermedio con la conducción de los mineros. Hoy esa conducción, que es la que le pidió la renuncia, no sigue al frente ni del sindicato, ni de la COB. Pero Evo en ningún momento dejó de relacionarse con sus hermanos mineros. Es un vínculo que va a seguir perdurando. Tanto Evo como García Linera, cuando se refieren a la relación con el movimiento obrero, piensan fundamentalmente en la formación del movimiento obrero, el marco ideológico desde donde se paran los mineros, su perspectiva sobre el país y el continente. Esa relación es inmensa, sobre todo porque Evo nunca dejó de sentirse un trabajador. Nunca dejó de pensar el país desde la visión de un trabajador. Por eso, incluso siendo presidente, siguió participando de asambleas en los lugares de trabajo. Hay una relación directa de Evo con la clase trabajadora que no necesariamente depende de su relación con lo sindical. En este contexto, sería importante que el sindicalismo vuelva a formarse y sea una polea de transmisión para permitirse pensar la Nación, el continente y el mundo que se quiere.

Caravana de regreso de Evo Morales a Bolivia. Noviembre 2020.

¿Crees que hay alguna dinámica o característica en común entre los movimientos sindicales bolivianos y argentinos? ¿Hay posibilidades de traducir alguna experiencia boliviana a nuestro contexto? Aunque sea de un modo conceptual/teórico.

Me parece que la dinámica del movimiento obrero boliviano tiene mucho que ver con la argentina. Hay un sindicalismo que frente a la derecha puede ceder derechos o puede mirar al costado. Incluso puede ser de derecha durante un gobierno popular. Eso me pareció algo muy particular de ambos países y acá estoy pensando los movimientos sindicales por fuera o más allá del movimiento obrero. Las cúpulas sindicales terminan teniendo características muy parecidas en algunos aspectos. Estamos ante una resignificación de esta dinámica y, en ese sentido, creo que también estamos atravesando una nueva etapa, tanto en Bolivia como en Argentina. Creo que hay una forma de sindicalización que cumplió un rol y a esta altura es necesario transformarla. Por ejemplo, el movimiento sindical boliviano indudablemente creció -crecieron los derechos- durante los gobiernos de Evo. Sin embargo, ante el golpe de Estado y durante este último año, donde se perdieron derechos y se observó todo tipo de violencia, no tuvo un rol protagónico de resistencia. En cambio, la base generó una fractura y permitió que se dieran las condiciones para poder recibir a Evo, para trabajar en su vuelta. Otra similitud que puedo encontrar, una mucho más feliz si se quiere, es que, independientemente de esta situación, con las nuevas estructuras hay todo un sindicalismo que se anima a pensar el desarrollo del país. Pienso en los ponchos rojos, los mineros, tratando de resistir sin su sindicato atrás. Una imagen muy similar a la de 2001 argentino: trabajadores y trabajadoras resistiendo al neoliberalismo de De la Rua sin el movimiento sindical convocando a participar de una gesta histórica.

Caravana de regreso de Evo Morales a Bolivia.  Noviembre 2020.

¿Cuál creés que es el rol del movimiento obrero organizado respecto de la defensa de la democracia ante intentos destituyentes, cualquiera sea la naturaleza o el método de estos?

Creo que el rol histórico del movimiento obrero es el de la organización y la resistencia. Me parece que en ese marco, después de tantos años de procesos democráticos en la región, quizá se haya desdibujado un poco cuál podría ser su rol frente a un golpe de Estado de la magnitud del que se vivió en Bolivia. También hay que revisar cuál fue el rol del movimiento obrero brasileño cuando metieron preso a Lula, su capacidad de movilización. O como fue desbordado el movimiento organizado en Chile a partir de la resistencia del pueblo, a partir de su afán por cambiar estructuralmente la Constitución. Hay que revisar cuál es la responsabilidad, el volumen político y el rol dentro de la sociedad que tienen que asumir el sindicalismo y el movimiento obrero en estos procesos históricos. Se podría haber dado todo de otra manera. Si la COB se hubiera movilizado ese día en vez de pedirle la renuncia a Evo, quizá se hubiera podido frenar el avance de la derecha y el acuartelamiento de las fuerzas de seguridad. No sabemos qué hubiera pasado pero es probable que si millones de bolivianos hubieran salido a la calle, otra hubiera sido la situación. La complicidad, el haberse resguardado habla justamente de lo que no tiene que hacer el movimiento obrero organizado frente a estas situaciones de vulneración de derechos democráticos.

Acto multitudinario en el marco de la Caravana de regreso de Evo Morales a Bolivia. Noviembre 2020.

Las mujeres tuvieron un rol preponderante en la resistencia frente al golpe. Incluso una de las imágenes más demoledoras fue la de la alcaldesa de Vinto (Cochabamba) vejada por los golpistas. Esto se extiende a múltiples planos de la vida y la militancia en Bolivia. ¿Cómo ves o analizás el rol de las mujeres en Bolivia?

Las mujeres tuvieron y tienen un rol enorme en Bolivia. Lo tuvieron durante el gobierno de Evo y se vio con absoluta claridad durante las jornadas del golpe. La mujer ocupó y ocupa un rol enorme en lo que es la resistencia de los pueblos. Nosotros, cuando estuvimos en Bolivia el año pasado, tuvimos reuniones con distintas organizaciones de mujeres que plantean resistencias territoriales. En Bolivia, como en tantos otros países, se viene llevando adelante una transformación muy dinámica y rápida respecto del rol de la mujer y, en este punto, la lealtad que han demostrado en defensa de la Whipala, en defensa de sus creencias, en defensa de sus raíces es enorme y digna de admiración. Por eso es importante que en esta etapa nueva que inicia el pueblo boliviano, se tomen el tiempo para encontrar paridad en el gobierno, que puedan encontrar herramientas que reflejen, a la hora de establecer responsabilidades, el volumen militante que tienen las hermanas bolivianas. Nosotros en Argentina tenemos a Gabriela Montaño, que de alguna manera sintetiza el rol de la mujer en un gobierno: La resistencia, estar dispuesta a poner la vida en juego frente a un proceso de violacion democrática. En ella se pueden ver a miles de bolivianas que han jugado un rol enorme en los años que gobernó Evo y en la resistencia. El otro día viajé con dos compañeras, dos hermanas bolivianas, que no sabían en qué condiciones estaban sus casas porque habían sido saqueadas. Tampoco sabían de qué iban a vivir. En cambio sí sabían que no iban a ocupar un rol institucional, que su lugar estaría en la reconstrucción del MAS desde las bases. Con todas esas incertidumbres y convicciones cruzaron caminando de La Quiaca a Bolivia. Esas hermanas son enormes.

Evo Morales y Álvaro García Linera Caravana de su regreso a Bolivia. Noviembre 2020.

En el último tramo de su regreso, Evo se reunió con Milagro Sala. ¿Cómo leés este encuentro pensando tanto en la situación actual de los pueblos originarios como en los liderazgos latinoamericanos?

El encuentro entre Evo y Milagro es un respaldo político a una compañera privada de la libertad. Un respaldo a partir de su representación histórica, social, política y cultural como líder de pueblos originarios y como mujer-líder. Fue un respaldo a su causa -por la libertad y la justicia- y una forma de poner en valor la pelea que hay en toda la región respecto de la recuperación de derechos por parte de los pueblos. Sentirse hermanos en esta situación de resistencia. Sobre todo por esa visión de trabajar en Estados plurinacionales. La verdad que el encuentro fue muy emotivo. Milagro estaba muy emocionada con lo que estaba viviendo y creo que se trató de un espaldarazo por la libertad de los presos políticos y por la resistencia de los pueblos originarios. Justamente, en Latinoamérica el rol de resistencia que están cumpliendo los pueblos originarios es más que significativo: más allá de la resistencia que se puede ver en Bolivia -por los ponchos rojos, por las cholas, por la movilidad que han tenido en defensa de la democracia-, Ecuador también es un pueblo donde se ha levantado la resistencia de la comunidad originaria; aparecieron también las whipalas en la resistencia chilena, en la pelea por la reforma constitucional. Empiezan a aparecer whipalas en movilizaciones en Brasil y me parece que hay una nueva resignificación por la pelea identitaria de los pueblos. La descolonización es uno de los temas más importantes que se vienen abordando. La militancia de Evo es central.

Caravana de regreso de Evo Morales y Álvaro García Linera a Bolivia. Noviembre 2020.

¿Qué desafíos inmediatos creés que tiene el movimiento obrero argentino en general y ATE en particular hacia los próximos tiempos?

Creo que los desafíos inmediatos para el movimiento obrero argentino son ir generando una articulación para poder pensar un nuevo paradigma de trabajo y de empleo que tiene que surgir en Argentina y en toda la región. Trabajar, por ejemplo, en la sustitución de importaciones y en la industrialización. En este punto, tenemos que pensar también el rol del Estado, cómo nos plantamos frente a los grande monopolios, cómo transitamos estos tiempos sin perder derechos y a la vez abrazando a un gobierno popular que tiene que seguir estando firme para poder sacar al país adelante, con todos los compromisos de deuda que nos dejó el macrismo encima. El rol de ATE en particular es pensar un Estado mucho más grande del que tenemos, que tenga una carrera administrativa, que haya dinamismo a la hora de garantizar derechos. En este sentido, hay que repensar el rol de los y las trabajadoras estatales, encontrar el resorte que nos permita ser poleas de transmisión de las políticas públicas hacia el pueblo. Hay que pensar en materia de formación. Hay que poder pensar que los y las empleadas públicos debemos tener espacios formativos que nos permitan ejercer nuestra labor con excelencia y para eso es imprescindible que tengamos salarios dignos. Ser empleados públicos no tiene que ser una condena a la pobreza. Tiene que ser la posibilidad de pensar que el Estado es una herramienta de transformación. Sentirnos parte de esa transformación que llega a los pueblos.

Caravana de regreso de Evo Morales a Bolivia. Noviembre 2020.

Por último ¿qué creés que implica para nuestro país este nuevo orden para la política boliviana? ¿qué percibiste en el vínculo entre Alberto Fernández y Evo Morales? ¿Creés que puede influir en el rol que nuestro país adopte respecto de Venezuela?

El vínculo entre Alberto y Evo es de hermandad porque Evo reconoce que Alberto le salva la vida, literalmente, y así lo expresó en público. Hay una primera situación que se da por el rol que cumple Argentina en materia de cuidados a un líder regional. No creo que a corto plazo esto pueda modificar la postura de Argentina frente a Venezuela, básicamente por la composición de nuestro gobierno, que es un frente muy grande que contiene a muchas partes. Es indudable que se está discutiendo y se va a seguir discutiendo el rol de los países en el Cono Sur y eso tiene que incluir a Venezuela. Sobre todo porque están pasando cosas que requieren mucha atención. Por ejemplo, las próximas elecciones en Ecuador, la situación que está atravesando el pueblo peruano, la votación en Chile respecto de la reforma constitucional, la victoria en Montevideo por parte de un proyecto popular. Me parece que todos estos focos nos invitan a pensar de qué modo transitar esta etapa. Por último, lo más importante, ver el monstruo de América que es Brasil. Lograr que en Brasil haya otra vez un gobierno popular que nos permita a todos los países del Cono Sur ir generando las condiciones sociales, económicas, políticas y culturales necesarias para cortar la dependencia con Estados Unidos. Tenemos que fortalecer el vínculo entre los pueblos hermanos. Transformemos lo que haya que seguir transformando.

Evo Morales hablando para una multitud en un acto en el marco de la Caravana de su regreso a Bolivia. Noviembre 2020.