El presente informe analiza el desmantelamiento del Ministerio de Cultura bajo el gobierno de Javier Milei, marcado por su degradación a Secretaría, despidos masivos, recortes presupuestarios y centralización de decisiones. A su vez, a través de diversos decretos, se eliminaron autonomías y estructuras federales clave, afectando la diversidad y representación en el ámbito cultural.
La pérdida de capacidades estatales a través del vaciamiento institucional, la precarización laboral y la constante deslegitimación del empleo público traen consigo el desafío de pensar una “nueva estatalidad” que recupere el rol del Estado como garante de derechos, valorando la cultura como eje estratégico para el desarrollo, la memoria y la democracia.
